Belleza interior
En
un día de verano, con un sol diáfano, el burro Jacinto, el cual era amigo de
todos los animales del pueblo, paseaba por el parque cuando de repente vio
pasar a un par de caballos, no pudo evitar admirarlos por un largo rato, son
tan hermosos, pensó Jacinto. Ellos muy engreídos, notaron la mirada de él,
entonces se acercaron.
-¿Qué
tanto nos ves?- dijo uno de ellos bastante arrogante.
-
Estoy contemplando su belleza, ¡me encantaría poder ser como ustedes!
Ambos
empezaron a reír y el otro caballo contestó:
-No
seas iluso, eres un burro y sólo sirves para el trabajo muy pesado, en cambio a
nosotros que somos extremadamente hermosos, podemos participar en carreras,
desfiles o nada más nos pueden presumir en exhibiciones pero tú que eres feo
nunca podrás ser como nosotros ni ser feliz.
Jacinto
bajó la mirada y no pudo contestar nada. Su amigo, el perro Fufi, que observó a
lo lejos lo que pasaba, intervino diciendo:
-Par
de tontos, no se dan cuenta que ustedes lo único que tienen es belleza, no
cuentan con amigos y mucho menos con conocimientos importantes, cuando su
belleza se acabe no les quedara nada, ¡absolutamente nada!. Jacinto es mejor
porque todos lo queremos por su buen corazón.
-Claro
Fufi, lo que digas- heridos en su orgullo se fueron sabiendo que el perro tenía
razón.
Fufi
y Jacinto se quedaron conversando como todas las tardes lo hacían.
La belleza no es la mejor cualidad y no define la
personalidad, lo importante es lo que llevamos dentro al igual que las
habilidades para realizar diferentes actividades.
Autores:
Pérez Maldonado Concepción Araiz
Romero Román Neri Paulina
Pérez Cruz Jyonel
Banelly
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